Marilyn Monroe fue una de las mujeres más retratadas del
siglo XX pero, sin embargo, siguen siendo las mismas la intensidad de las
imágenes y las sensaciones que despiertan: candor, sensualidad, una fotogenia
sin límites y la desolada tristeza de sus ojos. En el año en que se cumplen
cincuenta de la muerte de Marilyn Monroe (1926-1962) abundan los homenajes a la
actriz-símbolo.
El libro Marilyn by Magnum no es un cualquier cosa. La
mítica agencia de fotografía Magnum Photos ha rebuscado en sus archivos para
rastrear la presencia de Marilyn ante la lente de los reporteros de la casa. El
resultado, recién editado por Prestel, es de una belleza apabullante.
El volumen, de 144 páginas y precio asequible —en Amazon
Reino Unido lo venden por 11,19 libras, unos 13,9 euros, más portes—, tiene 80
fotos en color y varias decenas en blanco y negro. Entre ellas hay algunas que
nunca habían sido publicadas y otras muy poco conocidas.
El elenco de los fotógrafos es una garantía plena del
magnífico resultado de la selección. Entre los reporteros y socios de la
cooperativa Magnum que se dejaron seducir por el look de Marilyn y su modo
arrebatador de posar están nada menos que Henri Cartier-Bresson, Elliott
Erwitt, Eve Arnold, Inge Morath, Philippe Halsman, Bruce Davidson, Dennis
Stock, Bob Henriques y Erich Hartmann.
Algunas de las imágenes son muy conocidas, como las de
Erwitt durante el rodaje de Vidas rebeldes (1961), la última película estrenada
con Marilyn en el reparto, pero también hay otras inéditas, como algunas de
Stock en los momentos de descanso de Bus Stop (1956) y las de Henriques de la
actriz haciendo el saque de honor en un partido de futbol en 1957.
Marilyn era el sueño de cualquier fotógrafo “Actuando o
ensayando, maquillándose o posando con picardía, Maryln era el sueño de
cualquier fotógrafo”, señalan con certeza los editores del libro.



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